domingo, 19 de agosto de 2007

Gramática fractal

De un tiempo a esta parte veo fractales por todos lados. Los encontramos en la música, la literatura, la economía, el diseño, la naturaleza. ¿Qué son los fractales? Mejor dejo que el vídeo os lo explique.




Aunque es efectivo y sencillo, creo que el vídeo falla en una apreciación: dice que no somos fractales por fuera, no somos pequeñas reproducciones de nosotros mismos. ¿Ah, no? Sí lo somos. Que se lo digan al hombre de Vitrubio, o más fácil aún: que observen la proporción antebrazo-brazo-mano/tarso-metatarso-dedos/falange-falangina-falangeta, para demostrar fácilmente cómo tenemos proporciones arbóreas que reproducen externamente también una tricotomía a escalas diferentes en las que además el tercer elemento contiene las tres partes del siguiente.
Pero de quien se ha aseverado poco que es un objeto fractal siéndolo de manera evidente es de la lengua en general, de la española en particular y de la gramática. Efectivamente, muy pocos han referido la esencia fractal de la lengua. El isomorfismo lingüístico -antepasado para captar el concepto de fractalidad- o la recursividad, son afirmaciones más frecuentes sobre una estructura -la lingüística- que se repite constantemente a escala.
Sea como sea que se aborde el estudio lingüístico, la lengua resulta fractal. No obstante, elaborar una imagen exacta de la fractalidad lingüística resulta muy complicado. En esta ocasión (el tema se complica extraordinariamente como queramos profundizar), me voy a referir sólo a la fractalidad gramatical, funcional, prototípica y elemental.
¿Podemos ver una imagen fractal de las formas gramaticales? Sí, no sólo podemos verla, sino que la mayoría de los niños y adolescentes trabajan a diario con ella en los análisis sintácticos. La transcripción sintáctica es una forma de representación de la economía fractal de la gramática que en su representación más popular hoy día (la arbórea, el stemma), presenta una forma básica como la siguiente: Esta forma se itera indefinidamente (de forma finita en la realidad, pero sin límite exacto) con una tendencia en español siempre hacia la derecha. Esto equivale a reconocer que aunque todas las lenguas son fractales, el aspecto de su fractalidad es diferente según la lengua de que se trate. El español es una lengua de dominio fractal hacia la derecha. Esto quiere decir que los elementos situados en un punto no tienen alcance sobre los elementos situados hacia su izquierda, pero sí sobre los situados hacia su derecha. Sí, ya lo verás. Por ejemplo, ¿no te has preguntado nunca por qué hay que decir "no vino nadie" o "no sé nada", acumulando dos negaciones? La respuesta hasta aquí es fácil (luego se complica extraordinariamente): porque ninguna negación tiene alcance sobre un verbo que esté a su izquierda, para que podamos negar un verbo tenemos que poner una negación antes. Por eso podemos decir "nadie vino", "no vino nadie" pero no podemos decir "*vino nadie".
Los problemas fundamentales de la fractalidad de la gramática son dos: el concepto de núcleo -cada vez con menos acuerdo, ¡puf! un verdaero caos- y la existencia o no de categorías vacías (es decir, si hay que respetar los elementos tal como aparecen manifiestos o hay que suponer órdenes derivados de la mente y que no se pronuncian). Estos dos problemas son bastante complejos como para aventurarme siquiera a comentarlos, aunque en tiempos me mantuvieron entusiasmado en el estudio. Hoy me voy a referir sólo a dos cuestiones de representación de la fractalidad: la paridad y los grafos.
La paridad es una supuesta propiedad gramatical por la cual los elementos -salvo casos menores- se unen siempre de dos en dos. El adjetivo, por ejemplo, se une al sustantivo y forma un nominal, el nominal se une al determinante y forma un sintagma, el sintagma se une al verbo y forma un predicado y así sucesivamente (añadamos que la terminología no es universal). Visto en deconstrucción, resulta igual sólo que se separan de dos en dos en lugar de unirse de dos en dos para ser analizados. En general, tanto en la palabra como en los sintagmas parece un fenómeno fractal bastante regular. Los elementos gramaticales suelen unirse cada tres tomando los elementos de dos en dos.
Respecto a los grafos, nada demuestra que no sean más que metáforas, etnocéntricas además. La idea del español como lengua de dominio hacia la derecha es un prejuicio derivado de la dirección de escritura latina. Además, el árbol es una forma como otra cualquiera. En mi caso, con mi alumnado no uso la transcripcion arbórea, sino el sangrado, de manera que el fractal elemental de la gramática española para mis alumnos y alumnas es éste y no el anterior (lo que no los libra del prejuicio latino):

Todavía hay muchas más repercusiones de la fractalidad: por ejemplo, ¿casa la fractalidad gramatical con la fonológica? Parece que no (la lengua es también fractal en su pronunciación, no sólo en su estructura sintáctica pero al ensamblar una con otra, no coinciden siempre).
Dejemos estas cuestiones para otro día y vayamos a una conclusión: ¿qué explica la fractalidad de la lengua?
La fractalidad de la lengua desde mi punto de vista apoya varias ideas lingüísticas derivadas de las gramáticas generativas y sintagmáticas:
1º) Que existe una gramática universal y, por tanto, una tendencia antropológica -social y de base genética- a organizar todas las lenguas de la misma forma aunque con variaciones dentro de su fractalidad.
2º) Que la fractalidad explica en parte la economía cerebral del ser humano en la captación de la lengua materna, el problema de Platón o la pobreza del estímulo. Con economía cerebral me refiero al descubrimiento de que la lengua materna "ocupa" áreas cerebrales mínimas, mientras que la lenguas aprendidas posteriormente alcanzan áreas mayores(¡qué díficil aprender una lengua extranjera y qué fácilmente aprendimos la nuestra!). Esto parece querernos decir que los niños y niñas desarrollan los patrones de fractalidad de su lengua sin darse cuenta y muy rápidamente. De ahí, el problema de Platón, el problema de la pobreza del estímulo, que explica que los niños y niñas aprendan una estructura muy compleja como es la lengua sin ningún tipo de instrucción académica, sólo con el contacto o la exposición en la época adecuada de la vida.
3º) La mente ejecuta la fractalidad, pero no es capaz de explicarla con tanta facilidad. Las personas ejecutamos la lengua materna y sus patrones fractales pero nos resulta muy difícil comprender esos patrones si tenemos que explicarlos. La fractalidad es ontológica, no racional, aconsciente. Racional es la explicación de la fractalidad.
La representación gráfica de la fractalidad gramatical es en parte convencional. Convierte un objeto de una dimensión (el mensaje lingüístico) en otro de dos dimensiones. Cierto que es un traslado metafórico, pero pudiera tener su parte de verdad, porque la mente no produce ni comprende las frases por simple linealidad, sino por interpretaciones sucesivas a veces globales, incluso puede que hasta tridimensionalmente (lo cual pudiera manifestarse, por ejemplo, en el hipertexto).
Terminaré con este espectacular vídeo que demuestra la tansformación a la siguiente dimensión en fractales. El sonido -lineal, unidimensional- puede representarse -teniendo un traductor adecuado- en imágenes fractales: los sonidos dibujan fractales (extraordinario, para no perdérselo).


3 comentarios:

Rafael F Oliver Climent dijo...

Sencillamente espectacular

Rafael F Oliver Climent dijo...

He disfrutado mucho con la lectura de este post. Me parece sencillamente espectacular.

Aquí y ahora - presentación dijo...

Muy interesante! Reblogueo.
Gracias por compartir tu texto