sábado, 3 de noviembre de 2007

De alumno a juglar

Una de las actividades antiguas que se han perdido es el aprendizaje de textos literarios de memoria. La pérdida no es fortuita puesto que la forma en que se hacía no daba gran valor a una actividad tal.
En el programa de oralizaciones y expresividad que me propongo, sin embargo, el aprendizaje y recitado de memoria tiene una función fundamental y el alumnado debe conocerla porque de lo contrario creerá que no tiene sentido y tenderá a desmotivarse.
Hasta ahora habían hecho narraciones orales con sus propias palabras, incluso versionando las historias. Se trataba de memorizar el contenido y comenzar a trabajar la expresión oral pública. En la siguiente actividad van a memorizar un romance y lo recitarán en público. Para plantear esta actividad hay que dejar claros los siguientes aspectos:
1) Objetivos que se persiguen.
En principio, a pesar de que la mayoría de los exámenes de todas las asignaturas suelen basarse en la memoria, es necesario también fortalecerla a través de ejercicios de perfección (el poema debe recitarse con total fidelidad), cuya huella durará toda la vida (estos poemas suelen aflorar en el recuerdo muchísimos años después).
En segundo lugar, puesto que vamos a trabajar la métrica, rima, ritmo (es el contenido siguiente a estas actividades), es necesario también percibir estos fenómenos de manera repetida con objeto de que deje estructuras rítmicas en nuestro cerebro. Nuestro objetivo es que estas estructuras puedan reproducirse después de ser memorizadas y el alumno escriba textos versificados, que incorporaremos al portafolio de escritura en el que hasta ahora solo había prosa.
En tercer lugar, la actividad supone un paso más dentro del proceso de aprendizaje de la expresión oral en público, por cuanto tendrán que recitar de manera natural sin dejar percibir que el texto se está memorizando.
2) Requisitos que hay que cumplir.
Les he pedido que fuera un romance viejo. Acabamos de estudiar la Edad Media y además, los romances son la forma para un hablante español más accesible para percibir ritmo, metro y rima. El romance lo buscan ellos, no puede coincidir con ningún compañero y tiene que contar con mi aprobación. No nos detenemos en otros aspectos porque se tratarán más adelante en otras secuencias sobre lectura expresiva.
3) Cómo se va a evaluar.
En las pruebas prácticas que consisten en hacer algo, el alumnado piensa que por el solo hecho de hacerlo debe ser evaluado positivamente. Naturalmente, no es un razonamiento aceptable, pero puesto que existe, hay que protegerse contra él y dejar clara cómo se va a realizar la evaluación.
La actividad debe suponer un reto, o mejor dicho, varios retos, alguno de los cuales si no se cumplen pueden acarrear el suspenso. (Hay que tener en cuenta que mis alumnos acumulan muchísimas notas sobre actividades de todos tipo que suponen puntos que se van sumando, de modo que junto a la nota que pueda ser suspenso, se tiene al menos la tranquilidad de que son puntos que suman también). En este caso nos hemos planteado los siguientes:
- No interrumpir la recitación: es muy frecuente pararse, lamentarse del olvido, hacer gestos de desagrado... que rompen la magia de toda recitación pública. No se trata de repetir simplemente el texto de memoria, hay que aprender a "actuar" en público.
Para ayudar a superar problemas circunstanciales de memoria o de inseguridad, cada alumno tendrá un apuntador que él debe elegir y que le ayudará a aprenderlo y recitarlo. Ya saben lo que es un apuntador, cómo actúa y lo que significa "dar pie".
- Naturalidad: deben recitar muy despacio, cambiando el ritmo y dosificando las pausas (algunas actividades al respecto hemos hecho, pero en adelante tendremos que profundizar). No debe evidenciarse que están memorizando, deben dirigirse al público y procurar todo el protagonismo para la historia que narran.
- Perceptibilidad: recitarán en su variedad dialectal (todos son andaluces, salvo una valenciana) pero de cualquier forma deben asegurarse de que el texto se comprende pronunciando adecuadamente evitando el exceso de relajación articulatoria propio de la lengua oral informal.
Antes de comenzar las recitaciones individuales, hemos realizado alguna actividad preparatoria en común (ejercicios de ritmo y de lentitud) y hemos aclarado algunos principios fundamentales de la lectura pública (naturalidad, entonación y pausas). El último día lo pasamos estupendamente con las recitaciones en grupo, sobre todo con los errores -y los aplausos cuando por fin salió bien-, ¡con lo que habían sufrido los pobres con el examen de Literatura medieval el día anterior!.

2 comentarios:

Cristina dijo...

"Hacia Roma camina dos peregrinos..."
"En el café de chinitas..."
"De los cuatro muleros..."
"Arbolé arbolé seco y verde..."
"Si yo nací marinero..."
Y puedo seguir hasta mañana recitando y cantando. Están grabados a fuego en mi memoria y la gente me cree superinteligente tan solo porque me oye recitar poemas...Gracias maestros de MIguel CRespo.Una buena base educativa es el mejor regalo. Ojalá mis hijos, el día de mañana, den con unos profesores de tanta calidad.

*Miguel ¿No te jubilarás muy pronto, verdad?

Miguel Calvillo dijo...

No sé, eso depende de la ONCE