martes, 3 de febrero de 2009

El principio del fin

Mi imagen del curso está siempre dividida en dos: una es el primer trimestre, otra es el resto. Sé que no resulta proporcional, pero siempre me ha parecido que la navidad es la mitad del curso, luego todo va cuesta abajo, rápido, hacia el verano. Así que por esa razón ya me siento en el principio del fin, además de porque vamos terminando proyectos y cursos.
Terminé en Sevilla donde tuvimos dos apretadas sesiones para explicar en síntesis la competencia en comunicación lingüística. En este caso mi responsabilidad era iniciar el camino de los principios metodológicos, pero ahora les queda el aterrizaje, que espero no sea forzoso, de un grupo tan variado como curioso, por pertenecer a materias y niveles muy diferentes. Lo mejor de todo fue que pude conocer por fin en persona a Elisa y cumplir nuestra deuda de tapear, ante una parrillada del bar al que nos llevó con la que no hubo manera de acabar, ¡y eso que éramos cinco! Las personas naturalmente hacen mucho, y aquí se nota el liderazgo decidido de Elisa y el empuje de las dos asesoras de referencia: Concha y María. Poco después terminé también en Montilla (aunque volveremos a vernos más adelante para valorar un proyecto de trabajo), con un repaso de los modelos de enseñanza y las buenas prácticas. Manuel, el asesor, la Junta directiva y todo el claustro del CEIP Francisco Solano transmiten una preocupación continua por las competencias, un interés por hacer las cosas bien del que deberían tomar nota más de uno.
Terminé también el curso de blogs en coeducación. Esperamos haber sacado adelante una red de blogs coeducativos para Córdoba que contribuya a la visibilidad femenina en la blogosfera -las editoras son mujeres- como a la divulgación de sus ideas y de las actividades que se realizan en sus respectivos centros. Los blogs son puntos de encuentro, así que intentamos que a través de ellos, no sólo se conecte con el alumnado, sino que se fomente la relación entre coordinadoras de coeducación, interesados en el tema, ciudadanos en general. Charo Roldán sirve de acicate continuo y ya prepara un manifiesto conjunto para su próxima publicación en toda la red.
Y también terminamos la fase teórica del curso sobre competencia lingüística y comenzamos la fase práctica con una sesión que me encantó especialmente. Los participantes expusieron el esbozo de una secuencia didáctica que van a aplicar en sus clases. Como el año anterior, a pesar de ser un curso minoritario, la variedad es notoria, en el profesorado (inglés, lengua española, pedagogía terapéutica...) como en el enfoque de las secuencias (radio, teatro, narrativa fantástica, política europea...). Es tan poco común someter lo que vamos a hacer en clase a la opinión de los demás compañeros que hacerlo resulta de una higiene absoluta. La discusión se establece en términos completamente técnicos y operativos (no discutimos si está bien redactada la programación que en cualquier caso no pasa de un folio), discutimos si cumple los principios metodológicos estudiados, si se pueden prever problemas, si conseguirá objetivos relevantes respecto a las subcompetencias, si se puede enriquecer con otras aportaciones... y sobre todo, destacamos lo que aporta, vemos lo mejor que tiene y a la vez, indagamos en sus posibles puntos débiles.
Y de todo se sacan dos conclusiones: que todo lo que se hace es por las personas que lo hacen (porque hay personas que se empeñan, que insisten, que tienen ganas, que tienen ánimo); y que por mucho que se diga, la actitud es lo que cuenta. Así que a pesar de que a algunos no les guste pensarlo, creo que lo que digo a veces es aquí básicamente correcto: que no enseña quien puede, sino quien quiere.

3 comentarios:

Elisa Armas dijo...

Me quedo con el final, brillante cierre a la crónica de tan apretado trimestre.
A mí me también encantó el encuentro en persona, que espero que no sea el último. (Es la primera vez que me enfrentaba a la situación de conocer físicamente a alguien con quien había mantenido previamente contactos blogosféricos y la verdad es que me daba un poco de... ¿miedo escénico?). El día diez tenemos una reunión, ya te contaremos.
Y grabaré tu hermosa sentencia final, para releerla en momentos de inseguridad o de ataque externo: No enseña quien puede, sino quien quiere. Por alentadora.

Antonio dijo...

Oh, cielos, dos de mis ídolos en plena conversación. Nada, nada, les dejo... Y la frase, también me la apunto (por cierto, aunque sea de mi pueblo, nada tengo que ver con San Francisco Solano)

BIBLIORIOS dijo...

Ser anfitrión tiene su estrés. Pero es que tú, Elisa, te pasas: ¡quieres poner a leer a todo un barrio!Existe la ambición rubia (Madonna) y la ambición alfabética (Elisa). No conozco otras.Eso es lo que quiero decir con "querer". Hay personas que tienen un sentido superior de su misión en la vida. Se dan cuenta de que su trabajo es estrecho, de que el sitio que ocupan es prestado y de que nada puede hacerse sola y empiezan a dar vueltas como un engranaje, y no saben las vueltas que dan ni los mecanismos que enrocan. Si algo he comprendido es que aquello de "dadme un punto de apoyo y moveré el mundo" tiene tu nombre.
Y tú, Antonio, déjate de ídolos, de dolos, de dolores y arrímate al brasero, que tenemos que hablar de muchas cosas, compañero del alma, compañero. ¿Te suena?