Ciertamente las frases hechas y refranes forman parte importante de una lengua. Aunque nuestro alumnado las usa frecuentemente, incluso dispone de las propias de su argot, es cierto que el refranero y algunas expresiones hechas dificultan por su ignorancia la comprensión.
Aquí va un divertido capítulo de Camera Café que trata el tema (¿Quién hace las frases hechas?)y que pone el dedo en la llaga (¿qué pone el dedo dónde?) y que nos puede servir para empezar a reflexionar: ¿y si nos las tomáramos al pie de la letras? (por cierto: ¿las letras tienen pie?).
domingo, 30 de diciembre de 2007
sábado, 22 de diciembre de 2007
Crítica de la competencia impura
La semana pasada tuve la oportunidad de asistir a una serie de conferencias de un profesor universitario. No fue, sin embargo, una intervención muy bien planificada por lo que parece. No todo lo que dijo fueron tonterías, dejó conceptos importantes sobre la mesa y cuestiones trascendentales, pero poco más.
Me sorprendió mucho. No me sorprendió por otro lado.
Me sorprendió mucho la falta de rigor, la forma de despachar grandes teorías con cuatro pamplinas, el maniqueísmo, la manipulación política e ideológica (más propia de otros tiempos pasados; muy preocupante este aspecto, mucho, da miedo), la mentira elevada a prueba, la estupidez elevada a razón, lo parcial elevado a total, la confusión, el caos (yo creí que me iba a aclarar algo -decían en los corrillos- y me voy peor), la falta de planificación de lo que iba a exponer, los imperativos ("sólo así" una y otra vez, una y otra vez), la repetición de una palabra-consigna (una y otra vez, una y otra vez), la defensa de ideas que deben aplicarse en todos los lugares menos en su propia intervención por lo que se ve, las conclusiones gratuitas sin prueba alguna, y todo con una expresión rotunda, categórica, con la mano dirigiendo en el aire y enfatizando al hablar...
¿Si todo lo anterior me sorprendió, qué es lo que no me sorprendió?
Pues no me sorprendió que hablara de Educación (es un experto en educación)y particularmente, sobre la última moda de la enseñanza por competencias. Si hubiera sido otro tema (si hubiera sido sobre Arquitectura o Medicina, sobre Astronomía o Economía...), le habrían exigido rigor, sensatez, pruebas, mesura, tal vez hasta lo habrían callado, le hubieran exigido lo que para hablar de la Educación no se exige, porque en España, en Andalucía, la Educación sigue siendo un cachondeo.
Me sorprendió mucho. No me sorprendió por otro lado.
Me sorprendió mucho la falta de rigor, la forma de despachar grandes teorías con cuatro pamplinas, el maniqueísmo, la manipulación política e ideológica (más propia de otros tiempos pasados; muy preocupante este aspecto, mucho, da miedo), la mentira elevada a prueba, la estupidez elevada a razón, lo parcial elevado a total, la confusión, el caos (yo creí que me iba a aclarar algo -decían en los corrillos- y me voy peor), la falta de planificación de lo que iba a exponer, los imperativos ("sólo así" una y otra vez, una y otra vez), la repetición de una palabra-consigna (una y otra vez, una y otra vez), la defensa de ideas que deben aplicarse en todos los lugares menos en su propia intervención por lo que se ve, las conclusiones gratuitas sin prueba alguna, y todo con una expresión rotunda, categórica, con la mano dirigiendo en el aire y enfatizando al hablar...
¿Si todo lo anterior me sorprendió, qué es lo que no me sorprendió?
Pues no me sorprendió que hablara de Educación (es un experto en educación)y particularmente, sobre la última moda de la enseñanza por competencias. Si hubiera sido otro tema (si hubiera sido sobre Arquitectura o Medicina, sobre Astronomía o Economía...), le habrían exigido rigor, sensatez, pruebas, mesura, tal vez hasta lo habrían callado, le hubieran exigido lo que para hablar de la Educación no se exige, porque en España, en Andalucía, la Educación sigue siendo un cachondeo.
viernes, 14 de diciembre de 2007
Cartucho que no te escucho
Cuando hablo sobre la importancia de la escucha en mis cursos sobre lectura, suelo hacer el siguiente razonamiento:
Si mandamos silencio en el aula, no estamos mandando callar (lo que sería negarles el habla), estamos mandando escuchar (lo que es afirmar a la persona, despertar su inteligencia). Así que no estamos prohibiéndoles que hagan algo, sino pidiéndoles que hagan otra cosa: escuchar es también "hacer algo". Quien no escucha no puede levantar acta, contar un chisme, dar un recado, hacer un recado, saber si lo quieren (y si no escucha, tampoco sabrá querer a nadie), aprender, contestar, responder, concursar, aconsejar, protestar, contar un chiste (todos son escuchados antes)...emocionarse, razonar.
En suma, si no enseñamos a escuchar, no enseñamos a hacer nada.
Si mandamos silencio en el aula, no estamos mandando callar (lo que sería negarles el habla), estamos mandando escuchar (lo que es afirmar a la persona, despertar su inteligencia). Así que no estamos prohibiéndoles que hagan algo, sino pidiéndoles que hagan otra cosa: escuchar es también "hacer algo". Quien no escucha no puede levantar acta, contar un chisme, dar un recado, hacer un recado, saber si lo quieren (y si no escucha, tampoco sabrá querer a nadie), aprender, contestar, responder, concursar, aconsejar, protestar, contar un chiste (todos son escuchados antes)...emocionarse, razonar.
En suma, si no enseñamos a escuchar, no enseñamos a hacer nada.
martes, 4 de diciembre de 2007
Capitalismo 2.0
Comencé una de las intervenciones que refiero recientemente en NOSOLOLIBROS aclarando que la web 2.0 no democratiza, sino que populariza. Usar "democratizar" me parece un error léxico políticamente intencionado. Ya expuse una primera argumentación: un sistema basado en máquinas de entre cuatrocientos y mil euros que necesitan conexiones de costo aproximado a 50 euros mensuales no pueden considerarse en ningún momento democratizadoras ni democráticas ni demócratas. Ocurre, sin embargo, que esta "ilusión informática", que también esbocé, es obra de la clase media, y por etnocentrismo, llega a considerarse un acercamiento a la oligarquía o mesocracia, democracia. De todas formas el argumento principal es que las estructuras de poder no sufrirán merma ya que la participación del público en los entornos 2.0 es producto de la interactividad y no del ejercicio del poder que quedará en manos del mismo. Considerar que la web 2.0 es una democratización es casi lo mismo que pensar que la tiranía de la audiencia en televisión es igualmente un triunfo de la democracia.
Y viene este último ejemplo bien traido, porque aunque se hable mucho de inteligencia colectiva -dado que el trabajo se puede realizar en la máquina social con aportaciones de muchas personas que se benefician del producto final- nadie suele advertir que aquí "inteligencia" se refiere a una capacidad cuyo grado se desconoce y que puede no sólo ser cero, en lugar de 120, sino incluso negativo -si hace retroceder con errores costosos-, por lo que habría que hablar claramente de la posibilidad de una estupidez colectiva y avisar de sus peligros -ya que se avisa de los beneficios.
En suma, la web 2.0 dará probablemente a la web lo que el mundo capitalista occidental ya dio al papel: una gran clase media que comparte casi toda su información a título personal, una pequeña clase baja que no comparte información que no tiene, y una pequeñísima clase alta que no comparte toda la información que retiene.
Y viene este último ejemplo bien traido, porque aunque se hable mucho de inteligencia colectiva -dado que el trabajo se puede realizar en la máquina social con aportaciones de muchas personas que se benefician del producto final- nadie suele advertir que aquí "inteligencia" se refiere a una capacidad cuyo grado se desconoce y que puede no sólo ser cero, en lugar de 120, sino incluso negativo -si hace retroceder con errores costosos-, por lo que habría que hablar claramente de la posibilidad de una estupidez colectiva y avisar de sus peligros -ya que se avisa de los beneficios.
En suma, la web 2.0 dará probablemente a la web lo que el mundo capitalista occidental ya dio al papel: una gran clase media que comparte casi toda su información a título personal, una pequeña clase baja que no comparte información que no tiene, y una pequeñísima clase alta que no comparte toda la información que retiene.
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domingo, 25 de noviembre de 2007
Máquinas transparentes
Aprovechando que está cercano un compromiso en que tendré que tratar públicamente el tema de la web 2.0, quería expresar mi opinión sobre su explicación contextual, teniendo en cuenta que la web 2.0, como cualquier otra innovación, no es extraña a la deriva de la innovación histórica universal del género humano.
Muchas veces se encuentra la aseveración de que "la web 2.0 no es una tecnología". Aunque entiendo lo que se quiere decir con esa falsedad, no creo que deba sostenerse. Vale que la web 2.0 no es una aplicación de software concreta, vale que la web 2.0 no es específicamente una versión diferenciada del hardware, pero en ningún caso valdría que la web 2.0 existe independientemente de la tecnología que la posibilita. La web 2.0 es una tecnología además de un eco de esa tecnología.
Tengo que exponer ahora mi idea sobre la evolución técnica que siempre veo como una evolución de la máquina. Para mí, la máquina atraviesa tres etapas clave. La primera etapa típica es la máquina opaca. La máquina presta pocos servicios, incluso en sus inicios puede tener costes superiores a la ausencia de la máquina. Más adelante, a pesar de perfeccionarse, la máquina sigue siendo opaca, está constantemente haciéndose visible en el proceso de producción y actúa lentamente, imperfectamente y con numerosas deficiencias.
La segunda etapa es la culminación de la transparencia de la máquina. La máquina no sólo se hace más útil -aumentando sus prestaciones en cantidad y calidad- sino que comienza a manifestar un uso más extenso, requiere menos preparación para su uso, la máquina se hace altamente rentable: es utilizada con tendencia a la universalización y su apariencia es cada vez menos presente en el proceso de obtención del producto.
Por supuesto que el último estadio lo constituiría la máquina invisible (con perdón de Munford, cuya máquina invisible camina por otros derroteros aunque expliquen mejor la mecanización que cómo lo hago yo ahora). Esa máquina invisible tal vez sea la utopía final de toda euforia mecanicista (y la web 2.0 lo es, una euforia camino de creerse una utopía). La radio, por ejemplo, fue una máquina opaca (aparatosa, necesitaba calentarse para comenzar a funcionar, emitía con notable imperfección del original, presentaba un nivel alto de ruidos informativos...) hasta que se hizo transparente, muy transparente, incluso invisible en ciertos casos (dejó de existir para algunas finalidades).
La web 2.o, en este sentido, es pues una máquina típicamente transparente, y en esa transparencia tiene su esencia: una máquina web accesible, en la que existen aplicaciones que necesitan poco espacio -mínimo- y poco tiempo -mínimo- y pocos operarios -uno solo si es el caso- para funcionar -comparadas con esa misma aplicación supuesta en etapas históricas anteriores-.
¿Es sostenible que la web social, la web 2.0 no es una tecnología? La repetida premonición de la web 3.0 no hace más que confirmar la idea que adelantábamos: una euforia convertida en utopía, pensar que la web 3.0 viene -ya está aquí- y es una web poderosa -algunos dicen que semántica, aunque no saben lo que significa ese ambiguo adjetivo sustantivo-.Hasta la web invisible, la web n, no habrá un salto cualitativo más grande que el que se ha dado ahora. Podremos asistir a una web cada vez más transparente, ¿pero esperamos una web invisible?
La rueda fue opaca en sus inicios: demasiado sólida, ruidosa, estrepitosa, pesada, aparatosa... La rueda inflable consiguió una altísima transparencia y camina hoy hacia la invisibilidad de los campos magnéticos o el aire comprimido, más allá de la rueda altamente transparente: la rueda que no se pincha, la rueda de radios internos.
Y la realidad de la rueda es aquí la metáfora de un avance en la transparencia de la máquina siempre: la comunicación. La transparencia de la máquina hace siempre que la comunicación fluya con mayor rapidez y nitidez. Casi podríamos formular a falta de revisar toda la historia de la humanidad, que la transparencia mecánica se hace a propósito inversamente proporcional de la información. De forma que a mayor opacidad de la máquina, menor información y circulación, y a mayor transparencia -menos opacidad- de la máquina, mayor transmisión, fidelidad, nitidez y circulación.
Pero ojo, que la transparencia de la máquina es sólo ficticia, es sólo una ilusión -óptica, intelectual- desde la perspectiva del usuario.De manera que la web 2.0 es una web transparente para gran número de usuarios, y como tal, una máquina que permite transmitir información con gran rapidez y fidelidad, robando poco o nada de protagonismo. Sin embargo, no podemos olvidar que la euforia deriva de la máquina y que la máquina frecuentemente no está en nuestras manos más que como productora de servicios, no como objeto. Y que esa limitación es el señuelo de un aviso: euforia respecto a lo que nos echan de comer: cuidado, un contento hipotecado a lo que otros generan.
Al caso, la máquina puede tener dos ilusiones para el innovador que ve en la máquina transparente un terreno de promisión constante. Por un lado está la máquina automatizadora, máquina pobre donde las haya cuyo único beneficio es sustituir la mano del hombre o del animal o del azar. Así, las ventajas de la web 2.0 que suponen difundir por web más rápido y más lejos los mismos contenidos que antes se difundían por otros canales más ridículos, son ventajas de automatización que generalmente se venden bien y hasta el poder, los ignorantes y los ventajosos aceptan. Esta aportación de la máquina transparente suele ser objetiva, racional y medida. Es una aportación exclusivamente mecánica.
Por otro lado anda la posible aportación subjetiva, emocional e inconmensurable que la máquina transparente puede aportar y que raramente se aprecia, levanta prudencias de los imprudentes, irrita al poder, desencaja a los obreros y pasa por ser una utopía real a veces.
Porque la máquina transparente, tras de sí, deja ver el ser humano que la usa, y si el ser humano que la usa es de por sí opaco, obstuso e inclinado, así lo mostrará, sólo que más lejos, más alto, más grande...
Esta esencia de la transparencia de la máquina explica la euforia de los políticos y de algunos docentes por lo que han denominado TIC (nervioso), como se ve por el entusiasmo que encuentran en la automatización de los procesos modernos de la pedagogía, y el poco que empeñan en la enculturación crítica de los estudiantes. Un ejmplo, claro, total, determinante: si hay una reunión sobre educación y TIC, antes se tratará cualquier aspecto técnico -lo único que les interesa, la transparencia de la máquina- que cualquier aspecto pedagógico -por ejemplo, los estudios que se han hecho sobre consecuencias de los emparejamientos de alumnado en aulas tic-. Este segundo aspecto seguirá -seguirá- a pesar de la transparencia de la máquina, incluso de su invisibilidad, inadvertido. En consecuencia, ganará la máquina -que extremará su transparencia- pero los seres humanos que anden detrás, continuarán igualmente ocultos tras las tramas de la educación (una máquina de sí misma).
Muchas veces se encuentra la aseveración de que "la web 2.0 no es una tecnología". Aunque entiendo lo que se quiere decir con esa falsedad, no creo que deba sostenerse. Vale que la web 2.0 no es una aplicación de software concreta, vale que la web 2.0 no es específicamente una versión diferenciada del hardware, pero en ningún caso valdría que la web 2.0 existe independientemente de la tecnología que la posibilita. La web 2.0 es una tecnología además de un eco de esa tecnología.
Tengo que exponer ahora mi idea sobre la evolución técnica que siempre veo como una evolución de la máquina. Para mí, la máquina atraviesa tres etapas clave. La primera etapa típica es la máquina opaca. La máquina presta pocos servicios, incluso en sus inicios puede tener costes superiores a la ausencia de la máquina. Más adelante, a pesar de perfeccionarse, la máquina sigue siendo opaca, está constantemente haciéndose visible en el proceso de producción y actúa lentamente, imperfectamente y con numerosas deficiencias.
La segunda etapa es la culminación de la transparencia de la máquina. La máquina no sólo se hace más útil -aumentando sus prestaciones en cantidad y calidad- sino que comienza a manifestar un uso más extenso, requiere menos preparación para su uso, la máquina se hace altamente rentable: es utilizada con tendencia a la universalización y su apariencia es cada vez menos presente en el proceso de obtención del producto.
Por supuesto que el último estadio lo constituiría la máquina invisible (con perdón de Munford, cuya máquina invisible camina por otros derroteros aunque expliquen mejor la mecanización que cómo lo hago yo ahora). Esa máquina invisible tal vez sea la utopía final de toda euforia mecanicista (y la web 2.0 lo es, una euforia camino de creerse una utopía). La radio, por ejemplo, fue una máquina opaca (aparatosa, necesitaba calentarse para comenzar a funcionar, emitía con notable imperfección del original, presentaba un nivel alto de ruidos informativos...) hasta que se hizo transparente, muy transparente, incluso invisible en ciertos casos (dejó de existir para algunas finalidades).
La web 2.o, en este sentido, es pues una máquina típicamente transparente, y en esa transparencia tiene su esencia: una máquina web accesible, en la que existen aplicaciones que necesitan poco espacio -mínimo- y poco tiempo -mínimo- y pocos operarios -uno solo si es el caso- para funcionar -comparadas con esa misma aplicación supuesta en etapas históricas anteriores-.
¿Es sostenible que la web social, la web 2.0 no es una tecnología? La repetida premonición de la web 3.0 no hace más que confirmar la idea que adelantábamos: una euforia convertida en utopía, pensar que la web 3.0 viene -ya está aquí- y es una web poderosa -algunos dicen que semántica, aunque no saben lo que significa ese ambiguo adjetivo sustantivo-.Hasta la web invisible, la web n, no habrá un salto cualitativo más grande que el que se ha dado ahora. Podremos asistir a una web cada vez más transparente, ¿pero esperamos una web invisible?
La rueda fue opaca en sus inicios: demasiado sólida, ruidosa, estrepitosa, pesada, aparatosa... La rueda inflable consiguió una altísima transparencia y camina hoy hacia la invisibilidad de los campos magnéticos o el aire comprimido, más allá de la rueda altamente transparente: la rueda que no se pincha, la rueda de radios internos.
Y la realidad de la rueda es aquí la metáfora de un avance en la transparencia de la máquina siempre: la comunicación. La transparencia de la máquina hace siempre que la comunicación fluya con mayor rapidez y nitidez. Casi podríamos formular a falta de revisar toda la historia de la humanidad, que la transparencia mecánica se hace a propósito inversamente proporcional de la información. De forma que a mayor opacidad de la máquina, menor información y circulación, y a mayor transparencia -menos opacidad- de la máquina, mayor transmisión, fidelidad, nitidez y circulación.
Pero ojo, que la transparencia de la máquina es sólo ficticia, es sólo una ilusión -óptica, intelectual- desde la perspectiva del usuario.De manera que la web 2.0 es una web transparente para gran número de usuarios, y como tal, una máquina que permite transmitir información con gran rapidez y fidelidad, robando poco o nada de protagonismo. Sin embargo, no podemos olvidar que la euforia deriva de la máquina y que la máquina frecuentemente no está en nuestras manos más que como productora de servicios, no como objeto. Y que esa limitación es el señuelo de un aviso: euforia respecto a lo que nos echan de comer: cuidado, un contento hipotecado a lo que otros generan.
Al caso, la máquina puede tener dos ilusiones para el innovador que ve en la máquina transparente un terreno de promisión constante. Por un lado está la máquina automatizadora, máquina pobre donde las haya cuyo único beneficio es sustituir la mano del hombre o del animal o del azar. Así, las ventajas de la web 2.0 que suponen difundir por web más rápido y más lejos los mismos contenidos que antes se difundían por otros canales más ridículos, son ventajas de automatización que generalmente se venden bien y hasta el poder, los ignorantes y los ventajosos aceptan. Esta aportación de la máquina transparente suele ser objetiva, racional y medida. Es una aportación exclusivamente mecánica.
Por otro lado anda la posible aportación subjetiva, emocional e inconmensurable que la máquina transparente puede aportar y que raramente se aprecia, levanta prudencias de los imprudentes, irrita al poder, desencaja a los obreros y pasa por ser una utopía real a veces.
Porque la máquina transparente, tras de sí, deja ver el ser humano que la usa, y si el ser humano que la usa es de por sí opaco, obstuso e inclinado, así lo mostrará, sólo que más lejos, más alto, más grande...
Esta esencia de la transparencia de la máquina explica la euforia de los políticos y de algunos docentes por lo que han denominado TIC (nervioso), como se ve por el entusiasmo que encuentran en la automatización de los procesos modernos de la pedagogía, y el poco que empeñan en la enculturación crítica de los estudiantes. Un ejmplo, claro, total, determinante: si hay una reunión sobre educación y TIC, antes se tratará cualquier aspecto técnico -lo único que les interesa, la transparencia de la máquina- que cualquier aspecto pedagógico -por ejemplo, los estudios que se han hecho sobre consecuencias de los emparejamientos de alumnado en aulas tic-. Este segundo aspecto seguirá -seguirá- a pesar de la transparencia de la máquina, incluso de su invisibilidad, inadvertido. En consecuencia, ganará la máquina -que extremará su transparencia- pero los seres humanos que anden detrás, continuarán igualmente ocultos tras las tramas de la educación (una máquina de sí misma).
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viernes, 16 de noviembre de 2007
La alegría de la clase
Llevo un mes poco recomendable. Demasiados compromisos, en demasiados lugares, demasiadas lecturas esperando, demasiadas voces pidiendo. Y entre tanta locura, curiosamente una clase que relaja, que me sirve para olvidarme de los otros trabajos. Andamos ahora escribiendo -no sabría decir qué- y comentando métrica y retórica. Las recitaciones salieron bien. Me gustó la superación que vi en algunas alumnas antes incapaces de enfrentarse con seriedad a una actividad pública. Las rondas de opinión crítica van enriqueciéndose, las opiniones son ya algo maduras, finas, equilibradas... a pesar de que alguno aún diga tan sólo "ha estado bien".
Pero lo más común es la sonrisa y el aplauso. Nunca antes tuvimos tantos aplausos en clase. Hoy en las lecturas de sus textos, muchos han sido capaces de conmover a sus compañeros, por la gracia, por el arte, por la sensibilidad, por la dulzura con que han compuesto sus -no sabría qué-. Y no es de extrañar que me alegren el día, me den la tranquilidad que no tengo y me sienta afortunado de darles clase. Espero recordarlo cuando llegue mi etapa colérica y me enfade.
En lectura van bastante bien, la mayoría ha acabado el libro, algunos ya quieren el siguiente. La semana que viene aprovecharé la visita a la Biblioteca Municipal en la que vamos a ver la exposición Amar Leer del Centro Andaluz de las Letras para comenzar la preparación de las técnicas de lectura coral.
Gracias, por vuestra alegría (a pesar de que siempre les digo con mirada asesina: no me gusta que los alumnos sean felices).
Pero lo más común es la sonrisa y el aplauso. Nunca antes tuvimos tantos aplausos en clase. Hoy en las lecturas de sus textos, muchos han sido capaces de conmover a sus compañeros, por la gracia, por el arte, por la sensibilidad, por la dulzura con que han compuesto sus -no sabría qué-. Y no es de extrañar que me alegren el día, me den la tranquilidad que no tengo y me sienta afortunado de darles clase. Espero recordarlo cuando llegue mi etapa colérica y me enfade.
En lectura van bastante bien, la mayoría ha acabado el libro, algunos ya quieren el siguiente. La semana que viene aprovecharé la visita a la Biblioteca Municipal en la que vamos a ver la exposición Amar Leer del Centro Andaluz de las Letras para comenzar la preparación de las técnicas de lectura coral.
Gracias, por vuestra alegría (a pesar de que siempre les digo con mirada asesina: no me gusta que los alumnos sean felices).
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sábado, 3 de noviembre de 2007
De alumno a juglar
Una de las actividades antiguas que se han perdido es el aprendizaje de textos literarios de memoria. La pérdida no es fortuita puesto que la forma en que se hacía no daba gran valor a una actividad tal.
En el programa de oralizaciones y expresividad que me propongo, sin embargo, el aprendizaje y recitado de memoria tiene una función fundamental y el alumnado debe conocerla porque de lo contrario creerá que no tiene sentido y tenderá a desmotivarse.
Hasta ahora habían hecho narraciones orales con sus propias palabras, incluso versionando las historias. Se trataba de memorizar el contenido y comenzar a trabajar la expresión oral pública. En la siguiente actividad van a memorizar un romance y lo recitarán en público. Para plantear esta actividad hay que dejar claros los siguientes aspectos:
1) Objetivos que se persiguen.
En principio, a pesar de que la mayoría de los exámenes de todas las asignaturas suelen basarse en la memoria, es necesario también fortalecerla a través de ejercicios de perfección (el poema debe recitarse con total fidelidad), cuya huella durará toda la vida (estos poemas suelen aflorar en el recuerdo muchísimos años después).
En segundo lugar, puesto que vamos a trabajar la métrica, rima, ritmo (es el contenido siguiente a estas actividades), es necesario también percibir estos fenómenos de manera repetida con objeto de que deje estructuras rítmicas en nuestro cerebro. Nuestro objetivo es que estas estructuras puedan reproducirse después de ser memorizadas y el alumno escriba textos versificados, que incorporaremos al portafolio de escritura en el que hasta ahora solo había prosa.
En tercer lugar, la actividad supone un paso más dentro del proceso de aprendizaje de la expresión oral en público, por cuanto tendrán que recitar de manera natural sin dejar percibir que el texto se está memorizando.
2) Requisitos que hay que cumplir.
Les he pedido que fuera un romance viejo. Acabamos de estudiar la Edad Media y además, los romances son la forma para un hablante español más accesible para percibir ritmo, metro y rima. El romance lo buscan ellos, no puede coincidir con ningún compañero y tiene que contar con mi aprobación. No nos detenemos en otros aspectos porque se tratarán más adelante en otras secuencias sobre lectura expresiva.
3) Cómo se va a evaluar.
En las pruebas prácticas que consisten en hacer algo, el alumnado piensa que por el solo hecho de hacerlo debe ser evaluado positivamente. Naturalmente, no es un razonamiento aceptable, pero puesto que existe, hay que protegerse contra él y dejar clara cómo se va a realizar la evaluación.
La actividad debe suponer un reto, o mejor dicho, varios retos, alguno de los cuales si no se cumplen pueden acarrear el suspenso. (Hay que tener en cuenta que mis alumnos acumulan muchísimas notas sobre actividades de todos tipo que suponen puntos que se van sumando, de modo que junto a la nota que pueda ser suspenso, se tiene al menos la tranquilidad de que son puntos que suman también). En este caso nos hemos planteado los siguientes:
- No interrumpir la recitación: es muy frecuente pararse, lamentarse del olvido, hacer gestos de desagrado... que rompen la magia de toda recitación pública. No se trata de repetir simplemente el texto de memoria, hay que aprender a "actuar" en público.
Para ayudar a superar problemas circunstanciales de memoria o de inseguridad, cada alumno tendrá un apuntador que él debe elegir y que le ayudará a aprenderlo y recitarlo. Ya saben lo que es un apuntador, cómo actúa y lo que significa "dar pie".
- Naturalidad: deben recitar muy despacio, cambiando el ritmo y dosificando las pausas (algunas actividades al respecto hemos hecho, pero en adelante tendremos que profundizar). No debe evidenciarse que están memorizando, deben dirigirse al público y procurar todo el protagonismo para la historia que narran.
- Perceptibilidad: recitarán en su variedad dialectal (todos son andaluces, salvo una valenciana) pero de cualquier forma deben asegurarse de que el texto se comprende pronunciando adecuadamente evitando el exceso de relajación articulatoria propio de la lengua oral informal.
Antes de comenzar las recitaciones individuales, hemos realizado alguna actividad preparatoria en común (ejercicios de ritmo y de lentitud) y hemos aclarado algunos principios fundamentales de la lectura pública (naturalidad, entonación y pausas). El último día lo pasamos estupendamente con las recitaciones en grupo, sobre todo con los errores -y los aplausos cuando por fin salió bien-, ¡con lo que habían sufrido los pobres con el examen de Literatura medieval el día anterior!.
En el programa de oralizaciones y expresividad que me propongo, sin embargo, el aprendizaje y recitado de memoria tiene una función fundamental y el alumnado debe conocerla porque de lo contrario creerá que no tiene sentido y tenderá a desmotivarse.
Hasta ahora habían hecho narraciones orales con sus propias palabras, incluso versionando las historias. Se trataba de memorizar el contenido y comenzar a trabajar la expresión oral pública. En la siguiente actividad van a memorizar un romance y lo recitarán en público. Para plantear esta actividad hay que dejar claros los siguientes aspectos:
1) Objetivos que se persiguen.
En principio, a pesar de que la mayoría de los exámenes de todas las asignaturas suelen basarse en la memoria, es necesario también fortalecerla a través de ejercicios de perfección (el poema debe recitarse con total fidelidad), cuya huella durará toda la vida (estos poemas suelen aflorar en el recuerdo muchísimos años después).
En segundo lugar, puesto que vamos a trabajar la métrica, rima, ritmo (es el contenido siguiente a estas actividades), es necesario también percibir estos fenómenos de manera repetida con objeto de que deje estructuras rítmicas en nuestro cerebro. Nuestro objetivo es que estas estructuras puedan reproducirse después de ser memorizadas y el alumno escriba textos versificados, que incorporaremos al portafolio de escritura en el que hasta ahora solo había prosa.
En tercer lugar, la actividad supone un paso más dentro del proceso de aprendizaje de la expresión oral en público, por cuanto tendrán que recitar de manera natural sin dejar percibir que el texto se está memorizando.
2) Requisitos que hay que cumplir.
Les he pedido que fuera un romance viejo. Acabamos de estudiar la Edad Media y además, los romances son la forma para un hablante español más accesible para percibir ritmo, metro y rima. El romance lo buscan ellos, no puede coincidir con ningún compañero y tiene que contar con mi aprobación. No nos detenemos en otros aspectos porque se tratarán más adelante en otras secuencias sobre lectura expresiva.
3) Cómo se va a evaluar.
En las pruebas prácticas que consisten en hacer algo, el alumnado piensa que por el solo hecho de hacerlo debe ser evaluado positivamente. Naturalmente, no es un razonamiento aceptable, pero puesto que existe, hay que protegerse contra él y dejar clara cómo se va a realizar la evaluación.
La actividad debe suponer un reto, o mejor dicho, varios retos, alguno de los cuales si no se cumplen pueden acarrear el suspenso. (Hay que tener en cuenta que mis alumnos acumulan muchísimas notas sobre actividades de todos tipo que suponen puntos que se van sumando, de modo que junto a la nota que pueda ser suspenso, se tiene al menos la tranquilidad de que son puntos que suman también). En este caso nos hemos planteado los siguientes:
- No interrumpir la recitación: es muy frecuente pararse, lamentarse del olvido, hacer gestos de desagrado... que rompen la magia de toda recitación pública. No se trata de repetir simplemente el texto de memoria, hay que aprender a "actuar" en público.
Para ayudar a superar problemas circunstanciales de memoria o de inseguridad, cada alumno tendrá un apuntador que él debe elegir y que le ayudará a aprenderlo y recitarlo. Ya saben lo que es un apuntador, cómo actúa y lo que significa "dar pie".
- Naturalidad: deben recitar muy despacio, cambiando el ritmo y dosificando las pausas (algunas actividades al respecto hemos hecho, pero en adelante tendremos que profundizar). No debe evidenciarse que están memorizando, deben dirigirse al público y procurar todo el protagonismo para la historia que narran.
- Perceptibilidad: recitarán en su variedad dialectal (todos son andaluces, salvo una valenciana) pero de cualquier forma deben asegurarse de que el texto se comprende pronunciando adecuadamente evitando el exceso de relajación articulatoria propio de la lengua oral informal.
Antes de comenzar las recitaciones individuales, hemos realizado alguna actividad preparatoria en común (ejercicios de ritmo y de lentitud) y hemos aclarado algunos principios fundamentales de la lectura pública (naturalidad, entonación y pausas). El último día lo pasamos estupendamente con las recitaciones en grupo, sobre todo con los errores -y los aplausos cuando por fin salió bien-, ¡con lo que habían sufrido los pobres con el examen de Literatura medieval el día anterior!.
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